El Derecho a los Recursos Naturales y los Bienes Comunes

los primeros debates

La tarde del 26 dio paso a los primeros debates del Foro Europeo Nyeleni. El objetivo consistía en hacer un repaso colectivo de lo conseguido desde el primer foro, así como plantear los retos presentes y futuros del movimiento. Los cuatro debates, relativos a la producción y consumo, distribución, bienes comunes y condiciones de trabajo, siguieron la misma metodología de trabajo. Los participantes nos dividimos en grupos por idiomas, respondiendo a las tres preguntas planteadas y, finalmente, poniendo las ideas de todos en común.

Durante el taller sobre modelos de producción y consumo reflexionamos sobre los éxitos y logros conseguidos en cada territorio desde el pasado foro Nyeleni 2011, así como, sobre cuales serían los aspectos a modificar y actualizar de la misma declaración surgida entonces. En la puesta en común, las conclusiones surgidas mostraron claramente un incremento de la sensibilización y el movimiento en soberanía alimentaria de la población general por toda Europa, ratificándose en seguir trabajando en la formación de redes y la mejora de las vías de comunicación entre la población rural y la urbana, las cuales habrán de facilitar su influencia en las políticas europeas (P.A.C.), el mejor reparto de las subvenciones económicas y el acceso a la tierra de los jóvenes.

En el eje relacionado con las distribución de alimentos campesinos, la percepción es de un movimiento fortalecido y diverso 5 años después del primer foro. Ha crecido la sensibilidad sobre el consumo de alimentos cercanos y de calidad, hemos creado diversas alternativas e incluso fomentado experiencias en otras políticas publicas. Pero aún quedan retos por enfrentar: debemos continuar con la educación y sensibilización de la sociedad civil, en un sentido amplio, poniendo énfasis en el verdadero coste económico, social y ambiental de los alimentos. Debemos seguir trabajando en la construcción de políticas públicas, regulaciones y legislaciones que favorezcan el acceso universal a alimentos sanos y de calidad y, por supuesto, seguir fortaleciendo el movimiento y su diversidad.

En el eje de recursos naturales y bienes comunes se confirmó algo ya conocido, los problemas y retos del campesinado es igual en todas las partes del mundo. El acaparamiento de tierras (y de aguas de pesca), la apropiación de semillas, la amenaza de los transgénicos y los problemas asociados son conocidos desde las zonas rurales de la Europa mas rica hasta Tailandia. Pero las luchas tienen efectos también, como la prohibición de transgénicos en hasta 16 países europeos desde el primer Nyéléni y los continuos retrasos de la ratificación del TTIP y el CETA. Y la sensibilización de la población no campesina con estos problemas va en aumento. Reconocemos que las luchas son difíciles, pero los objetivos cada vez son mas claros y están mas consensuados: necesitamos una gestión democrática y sostenible de los recursos naturales y de los bienes comunes y que sean accesibles para quien les va a dar un uso con esos criterios.

Finalmente, en el encuentro del eje temático sobre condiciones sociales y laborales en los sistemas agrícolas y alimentarios se ha reflexionado, a partir de la lectura del punto de la Declaración de Nyéléni de 2011 en el que se subraya la lucha contra la explotación y la degradación de tales condiciones, sobre la presente situación en ese ámbito. Se ha valorado que los crecientes flujos migratorios son una de las variables que ha cobrado mayor importancia desde entonces. En conjunto, han salido a la palestra múltiples problemas, oportunidades y retos. Entre estos, la necesidad de reformas agrarias, la paridad de salarios, la organización y alianzas entre las y los trabajadores desafiando la clasificación de las personas y de sus derechos en función de su condición de migrantes o refugiadas, el trabajo de informar a la ciudadanía, intensificar la lucha contra el agronegocio, la urgencia de pelear por los derechos sociales en Europa y, en concreto, por los derechos del campesinado en forma de una declaración pública y en definitiva la necesidad cada vez más urgente de construir un modelo alternativo que tenga como uno eje la economía solidaria y feminista.